18/4/08

Resurrección

La segunda sinfonía de Malher, fue resuelta el día del funeral de Büllow. Malher había compuesto la música de la Resurrección, pero necesitaba completar la obra con la palabra, inundada de espíritu e imagen, acorde al despliegue del cielo. Esa misma mañana las voces inmaculadas de un coro de niños había inundado la iglesia “ardiente” de Hamburgo, recitando los versos de Klopstock. Según Lebrecht, la iglesia estaba repleta y Malher solo pudo haber accedido a la imagen sonora, porque la visión le estuvo vedada. La imagen acústica fue todo lo que necesitó para visualizar el final de la Resurrección.

La teatralidad de los funerales desbordaron los limites mahlerianos.

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